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El Primer Anuncio como Fundamento del Discipulado Misionero

(Jornadas de Estudio - Salesianos SDB y Salesianas  FMA - Caracas, 20 noviembre 2013)

Nuestras discusiones sobre Proclamación inicial durante estas jornadas de estudio se harán  a la luz del Documento de Aparecida visto desde la perspectiva de nuestro carisma salesiano. Comenzamos, pues, a entresacar indicaciones del Documento de Aparecida, que son relevantes para nuestras discusiones.

 Aparecida

El Documento de Aparecida ha sintetizado la preocupación de la Iglesia latinoamericana sobre la descolonización y la inculturación, liberación y opción por los pobres con el término ‘discipulado misionero’ cuya misión es implícita y explícitamente  una misión integral y específica, contextual a la sociedad en general, evangelizadora y transformadora.[1] Esta misión que “siempre suponen la pertenencia a una comunidad”[2] es un compromiso urgente[3] que lleva a los discípulos misioneros “al corazón del mundo” donde abrazan “la realidad urgente de los grandes problemas económicos, sociales y políticos de América Latina.”[4] La urgencia misionera de transformar América Latina y el Caribe en un  “Continente del Amor”[5] es vista en tres áreas diversas: 1) la parroquia misionera; 2) la misión continental; 3) y la misión ad gentes.

La parroquia misionera para Aparecida es un nuevo patrón pastoral que demanda no sólo la renovación estructural, sino también “actitudes nuevas en los párrocos y en los sacerdotes”[6] y multiplicación de los brazos y calificación de los ministros[7] de manera que no se convierta en un mero deseo piadoso, sino que realmente transforme las parroquias en “centros de irradiación misionera en sus proprios territorios” y “lugares de formación permanente.”[8]

La Misión Continental pone toda la Iglesia en América Latina “en estado di misión”[9] porque mira principalmente al “alto porcentaje de católicos sin conciencia de su misión de ser sal y fermento en el mundo, con una identidad cristiana débil y vulnerable.”[10] Que este “compromiso dé una gran misión en todo el Continente”…, el compromiso con la Misión Continental  continúa  junto con  la Misión ad gentes, como “testigos y misioneros”  entre los pueblos no cristianos y las tierras lejanas, en las grandes ciudades y campos, en las montañas y selvas, en los ambientes de convivencia social, en los diversos areópagos de la vida pública y existencia humana.[11]

Según esto, Aparecida invita a los católicos a vivir su vocación bautismal como discípulos misioneros[12] siendo testigos de los “valores alternativos del Reino”[13] en la sociedad; así viven su vida cristiana “en estado de misión.”[14] Por eso, Aparecida insiste en la importancia del anuncio kerygmático que invita a tomar conciencia del “amor vivificador que Dios nos ofrece en Cristo”[15] que, a su vez, “lleva a una conversión personal y a un cambio di vida integral.”[16] Por eso, los Obispos han insistido en que la iniciación Cristiana, “comience por el kerygma,[17] que es “la manera práctica de poner en contacto con Jesucristo e iniciar en el discipulado.”[18]

 

El Primer Anuncio en los Documentos de la Iglesia

La Redemptoris Missio insiste en que el primer anuncio es “la prioridad permanente de la misión” y que “todas las formas de la actividad misionera tienden hacia esta proclamación.”[19] Pero por el momento hay una comprensión ambigua del Primer Anuncio, que es sólo una consecuencia de la definición diversa del término "evangelización" usado en los documentos magisteriales, como, por ejemplo, en Ad Gentes del Vaticano II (1965), en Evangelii Nuntiandi de Pablo VI (1975), en Redemptoris Missio de Juan Pablo II y también en el Directorio General para la Catequesis (1997) de la Congregación para el Clero y en la Nota Doctrinal acerca de Algunos Aspectos de la Evangelización (2009) de la Congregación  para la Doctrina de la Fe. Por otra parte, la insistencia de Aparecida sobre el "anuncio keregmático”, como el inicio del discipulado misionero, sin definir precisamente el primer anuncio, tal vez, ha llevado a los diversos modos de su comprensión en este continente.[20] Así, algunos entienden que la evangelización comprende ya este primer encuentro con Jesús que lleva a la conversión, otros lo consideran parte del kerygma. No es una sorpresa que en la reciente Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Colombia se haya hecho notar que “la evangelización es un proceso para llevar al encuentro con Jesucristo; para conocerlo, amarlo y hacerse su discípulo.”[21] Aquí se presume que el primer anuncio es parte del proceso de evangelización. En otra intervención de parte del  Secretario Adjunto del CELAM en el curso de la misma Asamblea Plenaria, el primer anuncio es presentado como idéntico al kerygma: “el kerygma no puede ser acogido como un conjunto de conceptos, como una lección de catecismo, sino como un vivencia muy concreta que suscita curiosidad, interés, asombro y hasta estupor.”[22] Leónidas Ortiz Losada ofrece ideas importantes, sin embargo en su presentación intercambia continuamente el kerygma y el Primer Anuncio. En la presentación de la relación entre el primer anuncio, iniciación cristiana y catequesis durante el Seminario Nacional de Catequesis en Argentina el primer anuncio está entrelazado con la catequesis: “una catequesis que se resignifica, muchas veces en Primer Anuncio, para que éste se diferencie y, a la vez, se integre en todo el proceso catequístico... en la Catequesis Misionera todo anuncio transparenta el Primer Anuncio.”[23] A causa de la comprensión divergente del primer anuncio, es importante iniciar nuestras jornadas de estudio sobre el primer anuncio elaborando una definición práctica acordada.

 

¿Qué es el Primer Anuncio?

Como estas Jornadas de Estudio son las últimas de la serie de Jornadas de Estudio en los diversos continentes en este sexenio[24], en este momento podemos aprovechar las reflexiones anteriores para enriquecer las nuestras.

 Gracias a la presentación de Ubaldo Montisci durante las primeras Jornadas de Estudio sobre El Primer Anuncio Cristiano en Europa (2010), en las reflexiones de las diferentes Jornadas de Estudio, ha habido una comprensión acorde del primer anuncio como inicio del complejo proceso de evangelización descrito en la Evangelii Nuntiandi (n. 24) y en el Directorio General para la Catequesis (n. 47-49).[25]

El Directorio General para la Catequesis n. 48, siguiendo Ad Gentes n.11-15, presenta el primer anuncio como el tercer momento de evangelización precedido por diálogo y presencia de la caridad, testimonio cristiano, y seguido por los sacramentos de iniciación y la catequesis, la educación en la fe y la misión. A medida que nuestras reflexiones se profundizan durante las últimas Jornadas de Estudio, desde Praga (2010) hasta Addis Abeba (2012), queda claro que una comprensión lineal o cronológica del primer anuncio empobrece su riqueza.[26]

Quisiera hacer una analogía del primer anuncio con un joven que dice a su amada: “¡Te amo”! Pero en realidad, esta expresión verbal banal es el resultado de precedentes pasos tímidos, a veces desgarbados, en el conocerse mejor del uno al otro. Para este joven, esto no es un simple estereotipo. Por el contrario, esta frase revela y saca fuera el sentido más profundo de los hermosos momentos que ambos han gozado juntos. Aunque es una expresión muy usada, que corre el riesgo de perder su significado, para estas dos personas, "te amo" es una invitación cautivadora a la que de veras hay que responder.

De la misma manera que no se planifica el que dos personas se enamoren, tampoco el primer anuncio se planifica y organiza. No es un programa, ni un método, ni una actividad ni una celebración. Se desenvuelve en el contexto de la vida diaria. Por eso, el primer anuncio no lo construimos. Es primero no sólo porque se experimenta por primera vez, y no implica que sea entendido en términos cronológicos, sino, sobre todo, porque es ese momento, esa chispa, precedida de otras condiciones indispensables, la que puede encender un primer interés por la persona  de Jesucristo.[27]

Po eso, en primer lugar, es necesario crear el ambiente, la atmósfera que suscite y alimente el deseo de conocer a Jesucristo. Por consiguiente, la preocupación principal del primer anuncio no es la de proclamar quién es Jesús, sino cómo llevar a los otros a descubrir y a quedar fascinados de la persona de Jesucristo que es el único que conduce a la fe. La fe no es el fruto de un programa educativo, ni de un estudio científico. Por tanto, ni una opción ética, ni un discurso doctrinal, ni una presentación lógica, ni una exposición argumentativa de la fe es capaz de suscitar el deseo de conocer a Jesucristo. La fe es el resultado de un encuentro con Dios que se revela libremente en Jesucristo. 

Cuando dos personas se encuentran y de alguna manera siente algo el uno por el otro, se desarrolla un interés por conocerse mejor. Así es el primer anuncio. Se parte del nivel de las sensaciones, del plano de la experiencia. El compromiso de fe de una persona es 'sentido' por la otra persona. Del mismo modo, sólo desde la fuerza y del fervor de la fe se siente la necesidad de narrar y contar a los demás la propia experiencia personal con Jesús, sin ninguna intención de presionar a los que escuchan, con el fin de favorecer  “el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”[28], este encuentro, a su vez, podría empezar a poner las bases del proceso de evangelización que dura toda la vida. ¡Éste es el “encuentro personal y comunitario con Jesucristo que suscita discípulos y misioneros!”[29]   

 

Cómo favorecer el Primer Anuncio

El enamorarse comienza con una atracción, por un detalle particular, una característica o por 'algo' de esta persona. Se basa en la lógica del corazón. El primer anuncio comienza incluso con algo que atrae o que lleva a la persona a preguntar o a buscar una respuesta. La atracción inicial, mediante el testimonio de la caridad y el estilo de vida, es seguida por una breve expresión de la propia fe en Jesús. Es importante insistir desde el inicio que éstos no son compartimientos estancos, ni son cronológicamente diversos. Son, por el contrario, elementos que se compenetran en el único movimiento del primer anuncio. 

En el Nuevo Testamento el contenido del “anuncio kerygmático” es el núcleo de la fe cristiana: la persona de Jesucristo (Mt 28,6; Mk 16, 6; Lk 24,6.34; Acts 2,24; 1 Th 4,14). Así, el kerygma se concentra en el contenido de la fe cristiana. El primer Anuncio, sin embargo, se concentra en la práctica de la caridad y el testimonio de vida como medio principal de invitar a la fe. Por tanto, la importancia se le concede al contacto personal, a la relación interpersonal y al diálogo, como praxis preparatorias. Éstas son precedidas, acompañadas y seguidas por la caridad, porque el testimonio de la caridad inspira, suscita preguntas y desafía.

Además, anunciar a Cristo es, ante todo, un acto de caridad, de hacer conocer el amor de Dios por parte de cada uno de nosotros. Así, los lugares donde la Iglesia está comprometida en ayudar a los enfermos y a los que sufren, a los pobres, emigrantes y marginados, donde la Iglesia está trabajando por la justicia, paz e integridad de la creación, son los contextos más favorables para el primer anuncio. El peligro está en perder de vista el primer anuncio como fin último de nuestras obras sociales. Sin esta preocupación principal nuestro trabajo social se reduce a filantropía y nos convertimos en simples operarios sociales. “¡Pero la Iglesia no es una ONG sino una historia de amor!”[30] 

Junto al ejercicio de la caridad está el estilo de vida de cada cristiano y de toda la comunidad cristiana, sea en cada expresión, en el contexto de las expresiones culturales de momentos importantes de la existencia humana en todas las manifestaciones de la vida diaria, sea en las expresiones de las relaciones personales o socio políticas. Un testimonio creíble es un “fermento del amor de Dios en la sociedad”[31] que desafía a alguien a examinar el propio estilo de vida, valores y prioridades. Especial cuidado y atención se debe dar también a la atención pastoral "tradicional" (celebración de los sacramentos, especialmente el bautismo y el matrimonio, las peregrinaciones, la religiosidad popular) porque son un reflejo de la vida eclesial. Es también necesario afrontar las posibilidades y retos ofrecidos por las nuevas fronteras (por ejemplo: migración, contextos multiculturales, y multirreligiosos), y no menos las nuevas situaciones derivadas de los cambios culturales (por ejemplo: individualismo, superficialidad, secularismo) porque influyen en el estilo de vida  de los cristianos. Es importante también encontrar y crear ocasiones o lugares de encuentro donde uno pueda sentirse libre de hablar de cuestiones existenciales y religiosas y sentirse comprendido y escuchado.[32]

El testimonio de la vida cristiana ordinaria viene a ser una invitación  interesante para conocer las motivaciones, y la razón última de tal estilo de vida. Así se convierte en “una vía realmente propedéutica a la fe.”[33] Cuando los católicos de toda una comunidad cristiana adoptan la actitud de Jesús, asumen su destino pascual con todas sus exigencias, participan en su misión, están en actitud de permanente conversión y mantienen la alegría del discípulo misionero al servicio del Reino.[34] Esta atención por el estilo de vida cristiano supera también el peligro de reducir el cristianismo o el catolicismo a un mero conjunto de doctrinas. Por tanto, el testimonio de vida de cada uno de los cristianos, de la familia cristiana, el estilo de vida de los SDB y de las HMA, de las comunidades religiosas y de toda la comunidad cristiana, así como la imagen institucional y colectiva de la Congragación y de la Iglesia en todas sus manifestaciones públicas, son formas de un primer anuncio  o, por desgracia, un obstáculo para ello. [35]   

Después de haberse conocido mejor mutuamente, está ese momento mágico en el que el amante dice a la amada: “Te amo.”  No hay un plan preciso de cuándo uno debe revelar el propio sentimiento al amado. Sin embargo, teniendo esto en la mente, él está en busca constante del momento justo para hacer esta declaración. Así como el “te amo” es expresión de dos enamorados, el anuncio kerygmático es parte del Primer Anuncio. Uno está en el constante estado de misión, capaz de discernir el momento oportuno para ello. Desde este  momento, éste no consiste más que en una breve, gozosa y atrayente proclamación, como  “Jesús es Señor” (Rm 10, 9; Fil 2, 11) o “Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús al que vosotros habéis crucificado” (He 2, 36). Aparece en el momento preciso en que el Espíritu abre la puerta del corazón a tal proclamación. Sólo una abreve proclamación es suficiente porque ahora el primado está no en las palabras sino en la experiencia de fe, por eso, lo que se proclama es más que un mensaje, es Dios que se comunica en Jesucristo.

Cuando se suscita el interés por conocer a la persona de Jesucristo,  después sigue, en su momento oportuno, la narración de la vida, milagros y las enseñanzas de Jesús  y la propia experiencia de Cristo. Estas narraciones son el primer anuncio cuando están tejidas de la búsqueda del sentido de la vida  de los que escuchan e inspira en ellos la esperanza y la fuerza para afrontar las fatigas de la vida diaria. “Por la acción del Espíritu”[36] que trabaja en lo profundo de cada conciencia, estas narraciones podrían alimentar preguntas existenciales que pueden llevar a la revelación de la verdad y de los valores profundamente suspirados por el corazón del hombre y suscitar un interés aún más profundo en la persona y el mensaje de Jesucristo.[37]

Siguiendo la comprensión del primer anuncio que hemos expuesto, importa poco si uno está en una escuela, parroquia, centro juvenil, o en una misión, si uno está implicado en primera evangelización, en el apostolado educativo, en la pastoral o en la promoción y el desarrollo humano. Donde sea que uno es enviado, lo importante es que uno viva su vida como cristiano y como religioso  “en estado permanente de misión,”[38] de esta manera, cada persona y cada comunidad es un centro de irradiación de la vida Cristiana.[39] Bajo esta perspectiva “¡la misión es inseparable del discipulado!”[40]

 

 

¿A quién se dirige?

Las Jornadas de Estudio en los otros continentes nos han ayudado a identificar que el primer anuncio, por su naturaleza, se dirige principalmente 1) no sólo a aquellos que no conocen a Jesucristo (los que no son cristianos); 2) sino también a los que, después de haberlo conocido, lo han abandonado; 3) a los que, creyendo haberlo ya conocido suficientemente viven su fe como una rutina; 4) a los que tratan de buscar a Alguien o algo que perciben sin poder nombrarlo; 5) y a aquellos que viven la propia vida diaria sin sentido. Desde entonces hemos tenido a todos éstos en cuenta en las sucesivas discusiones de las Jornadas de Estudio.[41]  Ahora debemos añadir estas otras dos categorías mencionadas en Aparecida: 6) los creyentes que no participan en la Eucaristía dominical, que no reciben con regularidad los sacramentos y no se implican activamente en la comunidad eclesial; 7) y los católicos con una identidad débil y vulnerable.[42]

 

Conversión

El primer anuncio no se dirige principalmente a la conversión, aunque es de esperar que ésta tenga lugar. Una conversión real depende únicamente de la llamada interna de Dios y la libre decisión de la persona. Es, sobre todo, fruto de la gracia de Dios y no del esfuerzo humano. Por tanto, el primer anuncio respeta la libertad de conciencia; rechaza cualquier asomo de una relación de coerción, conquista o de imposición, y no se debe confundir con el proselitismo.

Es una invitación gratuita y respetuosa que puede libremente rehusarse o aceptarse como queda ejemplificada por el encuentro de Jesús con la samaritana junto al pozo de Jacob (Jn 4, 3-42). Se realiza en tantas maneras como son las diversas formas de invitación en cada cultura, el contexto, el ritmo de la vida, situaciones histórico sociales de aquellos a quienes se dirige. Esto, a su vez, abre innumerables posibilidades.

La aceptación del primer anuncio no tiene una visibilidad formal porque se desarrolla en la intimidad de la conciencia humana por la acción del Espíritu Santo que actúa en las personas y en las culturas, como indicado por su deseo íntimo, con frecuencia desconocido, de conocer la verdad sobre Dios, sobre el hombre, y de cómo podemos ser liberados del pecado y de la muerte. Sin embargo, siempre existe un acontecimiento inesperado, ese momento de la iluminación o la conclusión de una larga reflexión que alimenta la persona a decidir expresar externamente esta conversión interna, dando los primeros pasos en la fe y con la petición del bautismo y de ser un miembro de la “comunidad de Amor,” la Iglesia.[43]

 

Orientación hacia el Catecumenado y la Catequesis

En el momento en el que uno decide conocer  a la persona de Jesucristo, por causa del primer anuncio, la fe es “explícitamente propuesta en toda su plenitud y riqueza” utilizando una pedagogía gradual.  Por tanto, el primer anuncio no debe ser considerado de manera aislada, sino como necesariamente ligado y orientado a la fase sucesiva del proceso de evangelización que consiste en la decisión de empezar el camino de iniciación cristiana o el Catecumenado -o reiniciación para los católicos no practicantes y tibios - y los Ritos de iniciación cristiana y la formación integral para vivir la fe cristiana y compartirla con los demás.[44]

 

La Nueva Evangelización

¿El primer anuncio está vigente en países de mayoría cristiana?  ¿No deberíamos reflexionar, más bien sobre la nueva evangelización? Efectivamente, no es sorprendente pensar que en el continente americano y en el Caribe lo verdaderamente necesario es la nueva evangelización y no el primer anuncio.

Sabemos que en el bautismo el niño ha recibido el habitus de la fe (o la capacidad de creer), pero no el personal acto de fe (el firme compromiso de orientar la propia vida según el Evangelio de Jesucristo). Sin embargo, en el continente americano y en el Caribe donde existe una fuerte secularización, materialismo, consumismo desenfrenado y la corrupción, donde hay un abandono de la fe o en donde es vivida como una 'rutina', el primer anuncio que un niño recibe en la familia con frecuencia no es suficiente como para ser el fundamento de una fe robusta. [45]  El fuerte proceso de secularización en todos los países ha traído “el peligro de la separación entre la vida y la fe, entre la fe y la cultura”[46] sobre todo entre los jóvenes. Muchos jóvenes con frecuencia son víctima de la violencia[47] mientras hay quienes practican una 'espiritualidad' subjetiva con frecuencia aunado al término 'New Age', que se concentra en sí mismo y la propia integridad con el acento en la sensación mientras rechaza a la Iglesia como una  'religión institucional'. [48]

No es raro que muchos jóvenes que frecuentan nuestras clases de religión y nuestras catequesis parroquiales y los adultos que vienen a la Eucaristía dominical no hayan elegido conscientemente ser cristianos y vivir una vida cristiana comprometida. De esta manera practican su fe como algo cultural, mientras que otros siguen manteniendo creencias supersticiosas y prácticas que demuestran un sincretismo práctico de sus religiones tradicionales y su fe cristiana. En este contexto, sin el primer anuncio que lleva a la conversión inicial  y una fe personal inicial la catequesis corre el riesgo de ser estéril. El Directorio General para la Catequesis insiste en que los cristianos que han abandonado la práctica de su fe, así como los que viven su fe por costumbre todos tienen necesidad del primer anuncio del evangelio para facilitar su decisión y adhesión personal a Cristo.[49] ¡Cuánto tiempo, energías y recursos gastamos en la catequesis, pero qué poco nos preocupamos de garantizar que los que son catequizados efectivamente hayan hecho antes una opción personal de fe, de conocer y seguir a Cristo![50]

¡El primer anuncio pues, es el primero y el paso necesario hacia una nueva evangelización! [51]

 

Una Definición Operativa del Primer Anuncio

A la luz de lo anteriormente presentado ya podemos redactar nuestra definición práctica del primer anuncio. El término se refiere a la práctica de la caridad y el testimonio de vida cristiana de cada cristiano y de toda la comunidad cristiana, cualquier actividad o conjunto de actividades, una narración breve, gozosa y atrayente de Jesucristo que tienen por objetivo la intención de suscitar un interés por su persona que pueda llevar, salvaguardando la libertad d conciencia, a una primera adhesión a él o a una revitalización de la fe en él. Es efectivamente aceptable si sigue una pedagogía progresiva, que esté atenta al contexto cultural e histórico-social del destinatario. [52]

Está claro que el primer anuncio es el hilo conductor que une la Parroquia Misionera, la Misión Continental y la Misión ad gentes. La atención consistente en favorecer el primer anuncio en estas áreas pone cada miembro de la Iglesia en estado de misión con renovado “ardor, métodos y expresión.” [53]  Efectivamente, ¡el primer anuncio es el fundamento del discipulado misionero!

 

Nuestro papel - tarea

Nuestro encuentro aquí, en Los Teques debería ser como una continuación y profundización de los temas discutidos durante el seminario Pueblos Indigínas y Evangelización. V Encuentro de Misioneras y Misioneros Salesianos en Contextos Pluriculturales – Cumbayá (2006). Nosotros estamos aquí para reflexionar, etudiar y discutir sobre el Primer Anuncio  al Discipulado Misionero en América y el Caribe para llegar a una comprensión más profunda de los desafíos y descubrir nuevas intuiciones y perspectivas en lo que se refiere al primer anuncio en América y el Caribe. 

Espero que de este encuentro “renueve nuestra alegría y nuestra esperanza” y “nos libre de la fatiga, la desilusión, la acomodación al ambiente”[54] y nuestra alma quede “llena de ímpetu y audacia evangelizadora.”[55] Porque si no, cederemos al cansancio de la fe y retrocederemos cómodamente en la presencia salesiana en América Latina con la “mentalidad de mantener las posiciones”, sin alegría si ardor. Efectivamente, salesianos, hermanas, hermanos, sacerdotes que están profundamente “enamorado de Cristo”[56] ponen en el centro de su vida el amor [57] y asumen “la radicalidad del amor cristiano”[58] porque ¡la expresión más radical del discipulado misionero suscita el interés de los jóvenes por la vida consagrada!

 

 



  • · Doctor en teología fundamental, licenciado en misionología y teología dogmática. Trabajó en Papúa Nueva Guinea a partir de 1985. Actualmente es el encargado de la animación y formación misionera en el Dicasterio para las Misiones Salesianas.

[1] CELAM. V. Aparecida. Documento Final (Lima: Conferencia Episcopal Peruana, 2007) n.214, 287, 341, 450,486, 532, 545, 550. Ahora en adelante, esto será citado como DA.

[2] DA, n.164, 169.

[3] DA, n.148, 169, 289, 466, 315, 384, 406, 541, 545.

[4] DA, n.148.

[5] Benedicto XVI, Discurso Inaugural, CELAM V, (13 de Mayo 2007), n. 4.

[6] DA, n.201.

[7] DA, n.513, 517, 518.

[8] DA, n.306.

[9] DA, n.213.

[10] DA, n.286.

[11] DA, n.375, 548.

[12] DA, n.127, 153, 157, 160, 184, 186, 211, 213, 228, 349, 350, 357, 377, 382.

[13] DA, n.224.

[14] DA, n.213.

[15] DA, n.348.

[16] DA, n.226a.

[17] DA, n.289.

[18] DA, n.288.

[19] Juan Pablo II, Encíclica Redemptoris Missio (1991), n.44.

[20] Ubaldo Montisci, “Primo Annuncio: Verso un Concetto Condiviso,” en Missione Salesiana in Situazione di Frontiera e Primo Annuncio Cristiano in Europa Oggi (Dicasterio para las Misiones SDB, Ámbito Misiones HMA: Roma, 2013), 31-36.

[21] Jaime Alberto Mancera Casa, “El Proceso Evangelizador y su Contexto Actual,” Documento 14 en Conferencia Episcopal de Colombia, XCIV Asamblea Plenaria (2013), 162.

[22] Leónidas Ortiz Losada, “Primer Anuncio, Pedagogía y Destinatarios a la Luz de Aparecida”, Documento 15 en Conferencia Episcopal de Colombia, XCIV Asamblea Plenaria (2013), 184.

[23] Instituto Superior de Catequesis Argentino, “Catequesis en Clave Misionera: Relación entre Primer Anuncio, Iniciación Cristiana y Catequesis Permanente.” Seminario Nacional de Catequesis (2011), 15.   

[24] Europa (2010), Asia Sur (2011), Asia Oriental (2011), Oceanía (2011), Presencia Salesiana entre los Musulmanes (2012), y África y Madagascar (2012).

[25]Ubaldo Montisci, Lorenzina Colusi, “Orrizzonti di Primo Annuncio per la Famiglia Salesiana in Europa Oggi: Condizioni, Strategie, metodologie, Contenuti,” en Missione Salesiana in Situazione di Frontiera e Primo Annuncio Cristiano in Europa Oggi, 92-93.

[26] Alfred Maravilla, “An Overview on the Topic of the Study Days: from Prague to Kolkata,” en Study Days on the Salesian Mission and the Initial Proclamation of Christ in South Asia (SDB Missions Department, FMA Sector for Mission ad/inter Gentes: Roma, 2013), 31-32, 35; Idem, “Initial Proclamation: Rediscovering its Meaning and Relevance for Africa” (2012) en Study Days on the Salesian Mission and the Initial Proclamation of Christ in Africa and Madagascar. Las Actas están en preparación para la publicación.

[27] Joseph Herveau, Moment 3. Le Bulletin de la Première Annonce, n. 1 (abril 2012), 2.

[28] Benedicto XVI, Encíclica Deus Caritas Est (2005), 1.

[29] DA, n.11.

[30] Papa Francisco, Homilía en Casa Santa Marta, 24 de Abril  2013.

[31] Benedicto XVI, Discurso Inaugural, CELAM V, n.5

[32] Ubaldo Montisci, Lorenzina Colusi, “Orrizzonti di Primo Annuncio,” 97-100.

[33] Juan Pablo II, Encíclica  Fides et Ratio, n. 67.

[34] DA, n.256; Ecclesia in America, 67.

[35] André Fossion, “Proposta della Fede e Primo Annuncio,” Catechesi 78, no.4 (2008-2009): 29-34; 30; Luca Bressan, “Quali Esperienze di Annuncio Proporre?,” Notiziario dell'Ufficio Catechistico Nazionale 36, no.1 (2007), 61-68.

[36] DA, n.278b.

[37] Ricardo Tonelli, La Narrazione nella Catechesis e nella Pastorale Giovanile (Turin, Leuman: LDC, 2002), 54-64; Johann Baptist Metz, “Breve Apologia del Narrare,” Concilium 5 (1973): 864-868; DA, n.348.

[38] DA, n.551.

[39] DA, n.362.

[40] DA, n.278e.

[41] Joseph Gevaert, Prima Evangelizzazione (Leumann, Turin: LDC, 1990), 68-71, 80-84; Benedicto XVI, “Ubicumque et Semper,” L’Osservatore Romano (13 de Octubre 2010) 4.

[42] DA, n.286.

[43] Benedicto XVI, Encíclica Deus Caritas Est, 19; Juan Pablo II, Encíclica Redemptoris Missio 44; Ubaldo Montisci, “Pastoral Juvenil y Primer Anuncio,” Misión Joven vol. 51, 414-415 (2011): 63-66;

[44] Serge Tyvaert, “De la Première Annonce à la Nouvelle Évangelisation,”  Cahiers Internationaux de Théologie Practique, n. 10 (2012): 104 ; DA, n.279.

[45] Ecclesia in America, 44, 63, 67; DA, n.38.

[46] Civilización del Amor. Proyecto y Misión, Documento CELAM 137 (Bogota: CELAM, 2013), 137.

[47] DA, n.50, 78; Civilización del Amor, n.85.

[48] Charles Taylor, A Secular Age (Cambridge: Harvard University Press, 2007), 508.

[49] Directorio General para la Catequesis, 61.

[50] Joseph Gevaert, Prima Evangelizzazione, 68-71, 80-84.

[51] Ecclesia in Oceania, 18.

[52] Xavier Morlans, El Primer Anuncio. El Eslabón Perdido (Madrid: PPC, 2009), 29-31; Serge Tyvaert, “De la Première Annonce à la Nouvelle Évangelisation,”  97-99.

[53] Juan Pablo II, Discurso a la Asamblea del CELAM (9 marzo de 1983), III: AAS 75 (1983), 778.

[54] DA, n.362.

[55] DA, n.549.

[56] DA, n.146, 278d.

[57] DA, n.138, 219, 368.

[58] DA, n.543.